martes, 27 de enero de 2015

Técnicas de estimulación prenatal.

En el segundo y tercer trimestre del embarazo las técnicas de estimulación prenatal, se realizan directamente para trabajar las capacidades emocionales y sensoriales del feto, y se trabajaría la estimulación de los sentidos del bebé. A las 16 semanas de gestación, el feto ya puede percibir luces brillantes, con lo cual se puede comenzar la estimulación visual.  Al cuarto mes ya están bien desarrollados los sentidos de tacto y gusto del bebé. Y, a partir del quinto mes se comenzará con las técnicas auditivas.
Lo recomendable es alternar los ejercicios. Trabajar un día algún ejercicio táctil y realizar un masaje, y otros días emplear técnicas auditivas o visuales; así se debería ir combinando según consideremos, sin perder de vista que “el estímulo más relevante es comunicarse con el bebé, hablarle y mandarle mensajes positivos sobre la espera. Asimismo, es crucial crear un clima adecuado, tranquilo, feliz y agradable en la familia”.





                                                                                              Técnicas visuales

·         Juegos con una linterna. Con la linterna encendida, acércala y aléjala de la barriga. También puedes hacer movimientos suaves para que el bebé pueda seguir la luz.
·         Destaparse la barriguita unos segundos para tomar el sol.
·         Con estos ejercicios se trabaja la estimulación cognitiva, se estimula la retina ocular con el fin de que se vaya adaptando a la luz, y se le prepara para el nacimiento porque se trabaja para que distinga entre la claridad de fuera de la barriga y la oscuridad que existe en el vientre). También se estimula su curiosidad y la atención.


Técnicas auditivas

A partir del quinto mes el oído reacciona a la voz de la mamá. Por tanto, para estimular la audición se pueden realizar distintas actividades:
·         Escuchar música a un volumen adecuado ayuda a que el feto conecte con el mundo exterior, y a fomentar el aprendizaje y el desarrollo del intelecto. Dependiendo del tipo de música el bebé se comportará de una manera u otra. “Escuchar música suave lo tranquiliza, la instrumental es la más aconsejable; la música barroca aumenta la concentración y la música más intensa, por ejemplo rock, le excita”, asegura la psicóloga Rosa Granero.

·         Hablar con el bebé varias veces al día, por ejemplo, por la mañana y por la noche, y un tiempo más dilatado después de comer. Esto estimularía los sentidos, además de desarrollar su inteligencia y trabajar el vínculo afectivo. “Hablarle al bebé de lo querido y esperado que es y transmitirle que se le espera con cariño y que es una llegada deseada, le va a repercutir positivamente en el desarrollo, en la inteligencia, sobre todo emocionalmente; además se va a tener un bebé más tranquilo”, puntualiza la experta.
·         Escuchar sonidos de la naturaleza. La mayoría de las veces la rutina del día a día nos priva de sonidos de nuestro entorno. Ser consciente de los sonidos y los silencios ayuda al feto a conectar con el mundo exterior, de tal manera que cuando nazca la adaptación será más sencilla. Es una preparación al nacimiento.



Técnicas para estimular el tacto

·         Acaricia la barriga con las palmas de las manos.
·         Toca la barriga con los dedos en distintas posiciones.
·         Masajear la barriga con los nudillos mediante movimientos circulares.
·         Juega con el bebé. Cuando el bebé da una patadita se le puede contestar presionando suavemente en la zona donde ha dado el golpe. Así se crea una interacción, y además se trabaja el vínculo.
·         Utiliza distintas texturas, pasar un cepillo de cerdas o un pincel suave.
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Técnicas motoras

Con estas técnicas se trabaja sobre todo el equilibrio mediante las diferentes posturas corporales de la madre, y la percepción y discriminación del movimiento, para que el bebé sea capaz de diferenciar cuándo la madre está en movimiento y cuándo parada.
·         Balancearse en una mecedora.
·         Realiza bailes lentos y suaves. 

 

 

 

 















Cambios físicos en el embarazo

Embarazo: Primer trimestre
Es una etapa fundamental en la que se forman los órganos vitales del bebé.

Primer mes
Unos seis días después de la fecundación, el huevo (ovulo fecundado) llega al útero. En pocos días, una parte de las células dará origen a la placenta y la otra al embrión
. A partir de ese momento el organismo materno empieza a cambiar.
·         Los primeros síntomas se confunden con el síndrome premenstrual: cansancio, tirantez en el pecho, aumento de la secreción vaginal, manía a determinados alimentos, mayor sensibilidad olfativa o un extraño sabor metálico en la boca...
·         El embarazo no suele descubrirse hasta que se produce la primera falta -unas dos semanas después de la fecundación-, aunque algunas mujeres, que ya han sido madres pueden intuir antes la presencia del futuro bebé.
·         A partir del sexto día de retraso de la regla se puede realizar un test de embarazo. Si el resultado da positivo, conviene acudir cuanto antes a la consulta del ginecólogo para confirmar que todo está bien.


Segundo mes
Las alteraciones de ánimo son frecuentes por la revolución hormonal que se está produciendo en la mujer.
·         Los senos han  crecido y duele un poco. En la areola se distinguen unos nódulos pequeños, llamados tubérculos de Montgomery.
·         Es probable que aparezcan náuseas y mareos, y que aumente la producción de saliva y la necesidad de orinar.
·         Muchas mujeres se sienten cansadas y necesitan dormir más de lo habitual. Es una defensa del organismo, que se prepara para el sobre esfuerzo que le espera en los próximos meses.
·         Algunas embarazadas sienten un gran apetito, otras son incapaces de probar bocado y hasta pierden peso. Estas sensaciones remitirán a medida que el cuerpo se adapte a la gestación.


Tercer mes



El abdomen empieza a abultarse ligeramente. Llega el momento de dar un repaso al armario para seleccionar la ropa más cómoda.
·         Conviene comprar sujetadores más grandes y empezar a echar un vistazo a las tiendas premamá y dar rienda suelta a la ilusión. Las prendas ajustadas no son aconsejables porque pueden dificultar la circulación sanguínea.
·         Disminuye la producción de la hormona gonadotropina coriónica, causante de las desagradables náuseas y los cambios en el apetito.
·         Las encías pueden inflamarse y sangrar con facilidad debido a los cambios hormonales. Es aconsejable hacerse una revisión odontológica.

·         Al final de este mes se han formado los órganos vitales del futuro bebé, que deja de llamarse embrión para recibir el nombre de feto. La madre puede estar tranquila. Ha pasado el periodo de mayor riesgo de malformaciones congénitas.





Cuarto mes

Las náuseas, el vómito y el cansancio característico de los primeros meses suelen remitir después de la semana 12. La mujer se siente más vital. La cintura ha desaparecido y las caderas han empezado a redondearse.
·         Los pezones aumentan de tamaño y se vuelven más oscuros.
·         En el centro del abdomen suele aparecer una línea vertical de -tono negruzco que se desvanecerá después del parto.
·         Los cambios hormonales pueden oscurecer también las zonas sensibles de la piel (pecas, lunares). Conviene evitar exponerse al sol o, si se hace, usar cremas con alto factor de protección.
·         La presión que ejerce el útero en el estómago puede empezar a entorpecer las digestiones y causar estreñimiento.

Quinto mes

Llega uno de los momentos más esperados del embarazo: la primera pataditas del bebé. Suele notarse hacia la semana 20 de gestación, aunque las mujeres que tienen más hijos pueden percibir los movimientos fetales unos 15 días antes.
·         En la mitad del embarazo la respiración se hace más profunda y el ritmo cardíaco se  acelera.
·         Mayor retención de líquidos. Algunas mujeres notan una ligera hinchazón en brazos y tobillos.
·         El vello puede hacerse más abundante.
·         Mayor riesgo de gases por el estreñimiento.
·         Aumentos repentinos de temperatura con exceso de sudoración. Pueden combatirse tomando duchas frecuentes y vistiendo prendas de algodón.

Sexto mes

El útero sigue creciendo y se extiende por encima del ombligo. La futura mamá ya no puede disimular su estado.
·         La piel de la barriga se estira y pueden aparecer picores. Se alivian aplicando crema hidratante, que también previene las estrías.
·         El ombligo puede sobresalir y quedar así hasta el parto. Luego volverá a normalizarse.
·         El bebé crece  deprisa y cambia de posición con frecuencia. La futura mamá siente sus movimientos.
·         El útero ya no cabe en la pelvis.Al extenderse, desplaza los intestinos y presiona ligeramente el hígado y el diafragma. Eso puede dar lugar a una sensación pasajera de ahogo.
·         La vejiga también está más más oprimida. Vuelven las ganas de hacer pis más a menudo.
·         Los pezones pueden estar más sensibles, ya que se empieza a producir prolactina, la hormona que prepara los senos para la lactancia y  estimula la producción de leche materna.

Embarazo: Tercer trimestre

El niño continúa creciendo y en las últimas semanas, el cuerpo de la madre se prepara para el momento del parto. La preparación a la maternidad ayuda a afrontar mejor la llegada del bebé.

Séptimo mes

·         El útero se extiende por encima del ombligo y la barriga empieza a resultar prominente.
·         Pueden aparezcan molestias en la espalda.
·         La mujer puede sentir dificultades para respirar. El corazón ha de latir más deprisa para bombear la sangre hacia la placenta. Es normal sentir cansancio a veces.
·         Los cambios de humor, los miedos y la ansiedad suelen acentuarse. El parto está cerca y la preocupación por lo que va a pasar se refleja en los sueños.




Octavo mes

Quizá, el más incómodo. El bebé se ha colocado con la cabeza hacia abajo y cada día tiene menos espacio para moverse. La futura madre se siente más  cansada de lo cotidiano.
·         Las molestias típicas de los últimos meses (dolor de espalda, acidez, estreñimiento...) se hacen más acusadas por el sobre-esfuerzo. Es posible que la mujer haya engordado alrededor de 11 kilos.
·         Hacia la semana 36, el feto suele colocarse en la posición definitiva para el nacimiento: con la cabeza hacia abajo. Cuando ocurre, la embarazada puede sentir contracciones aisladas o dolores difusos en la parte baja del abdomen.
·         Pueden aparecer hemorroides provocadas por el estreñimiento y por la presión que ejerce la cabecita del bebé en la pelvis.
·         El bebé puede nacer en cualquier momento, así que conviene aumentar el reposo y consultar con el ginecólogo antes de emprender un viaje. Algunos ginecólogos aconsejan tomarse ya la baja laboral.

Noveno mes

El embarazo entra en su recta final y los días parecen eternos. ¡Queda tan poco para conocer al bebé...!
·         Si el niño que viene en camino es el primer hijo, su cabeza desciende y se encaja en la pelvis preparándose para el nacimiento; si la mujer no es primeriza, este descenso podría producirse al inicio de las contracciones.
·          La mujer quizás necesite orinar más a menudo, por la presión que ejerce la cabeza del pequeño sobre la vejiga.
·         La fecha prevista del nacimiento es orientativa: puede tener lugar 15 días antes o después. Si en la semana 42 el niño no ha nacido, es muy probable que se decida provoca el parto.